El miedo es un sentimiento que nos protege y nos pone en preaviso de una amenaza. En un principio, con esta definición, podríamos pensar que ejerce una función muy positiva en nuestro día a día. Imagina que estás en la selva y ves a un león corriendo hacia ti. ¿Te convendría tener miedo? Obviamente sí. Sería el encargado de hacerte salir corriendo rápidamente a esconderte para no ser su comida de esta noche. Pero siendo realista, pocas veces nos encontramos en la selva y rara vez nos persigue un león, por lo que ese miedo que nos protege, la mayor parte del tiempo nos impedirá realizar acciones cotidianas o conseguir aquel objetivo con el que siempre soñamos. En la actualidad hemos cambiado esos leones, que ya no nos encontramos, por otras situaciones como son la inseguridad en nosotros mismos o el desconocimiento de lo que ocurrirá. Esa voz que te dice interiormente, ¿pero cómo vas a hacer eso si….?
Ese miedo la mayoría de los casos se encuentra en nuestro subconsciente y no atiende a razones lógicas como por ejemplo, el miedo a las cucarachas. Seguro que viene alguien y te dice; ¿pero por qué tienes miedo a eso, si no hacen nada? Y tú, para protegerte les contestas: “No, si no es miedo, es asco”. No sabemos por qué pero hay miedo.
¿Qué es a lo que tenemos más miedo habitualmente?
- Hablar en público
- Volar en avión / alturas
- A conducir
- A las relaciones
- A la soledad

